El pasado mes de marzo de 2023 se llevó a cabo la restauración de la carroza procesional de Santa Quiteria de Huete, con un proceso sobre todo de consolidación, limpieza y mantenimiento de la pieza. Se trata de una carroza procesional de tres alturas o cuerpos, tallada en madera policromada y dorada.

Tras la Guerra Civil Española, y desaparecer tanto las andas como las imágenes de Santa Quiteria, se adquirió una nueva imagen de la Santa y unas andas más sencillas. Sería en los años 50 cuando se encarga al taller de Santiago Lara Molina de Socuéllamos (Ciudad Real) las andas que aquí nos ocupan. Corresponden a los dos cuerpos superiores de la carroza actual y estaban distribuidos de forma diferente. Por lo que se aprecia en las fotos, estaban doradas al agua. Los medallones de los escudos no estaban decorados desde el principio, sino que fue después cuando se pintaron.

Es más adelante cuando se decide realizar una carroza, y adaptar las andas antiguas. Es en este momento, al transformar los volúmenes y la organización cuando quizás se realiza el dorado al mixtión de la parte central y de la nube, quizás por encontrarse en mal estado, mientras que la parte nueva es dorada al agua. La parte superior se diseña con un mecanismo móvil para poder subir y bajar, y por este motivo los angelitos se separan de la nube, y se cambia de posición el querubín, a la parte alta. Las volutas superiores se dividen en dos cada una y se redistribuye su posición.

Posteriormente se le añadieron unos jarrones de plata en la parte delantera que ya vemos en la foto de Santa Quiteria en el Cristo mientras se restauraba la ermita de San Gil, y las agarraderas laterales para empujar la carroza sin tocarla en los años 2000.

Desde entonces, la carroza ha sufrido varias restauraciones, las dos últimas en los últimos 20 años, donde se han eliminado sobre todo los repintes con pinturas comerciales y purpurinas aplicados con mala praxis, y de los cuales aún quedan restos que con el paso de los años se oscurecen.

La pieza presentaba un buen estado matérico y estructural, conserva los volúmenes y aparentemente no tiene ataques de xilófagos. Aun así, la mayoría de las molduras presentaban movimiento y estaban algo desprendidas.

Había faltantes de soporte, pequeñas fisuras o grietas debido a los movimientos de contracción y dilatación del soporte lígneo, huecos donde antiguamente llevaba tiradores y algún faltante de madera por astillado. Encontrábamos suciedad depositada, manchas de varios tipos, pérdidas en algunos puntos como en sitios de contacto con el freno, con zonas delicadas y zonas de contactos con el agua de las flores, sobre todo en las bases de aglomerado.

El dorado se encontraba en mal estado, presentaba muchos levantamientos por toda la pieza, pérdidas tanto de la enyesada, como del embolado y del oro, desgaste del metal de forma irreversible en las zonas de máximo contacto como las esquinas y a la altura de las agarraderas. Además, presenta muchas pequeñas craqueladuras provocadas por el paso del tiempo que son irreversibles. Así también en algunos puntos el oro ha perdido su brillo original y está empañado. Repintes con purpurinas no adecuadas y oscurecidas por toda la pieza.

La talla del querubín presenta fisuras por el paso del tiempo que no parecen preocupantes, la policromía tiene algún faltante sobre todo en la parte frontal, y el ojo izquierdo estaba roto.

Lo primero que realizamos es una limpieza general por toda la pieza, desmontamos las piezas que lo permitan y realizamos el tratamiento anti-carcoma por el interior. También dejamos en madera vista los pomos del freno y de la agarradera frontal.

Tratamiento de elementos metálicos, limpiando los jarrones de plata y de barandillas de cobre con disolventes y abrasivos adecuados.

Casi todas las molduras presentaban movimiento por tanto hemos encolado todas ellas por impregnación e inyección. Así como en fisuras estructurales para evitar que sigan creciendo. Con el adhesivo correspondiente hemos asentado todas las policromías y dorados con riesgo de desprendimiento para poder conservar el máximo original posible. Masillamos con Araldite grandes faltantes de soporte. Reposición y unión de piezas sueltas.

Llevamos a cabo la limpieza de policromías y dorados, primero a punta de bisturí, y para la limpieza química hemos optado por una emulsión grasa. Con esta limpieza lo que conseguimos es nutrir el oro y recuperar el brillo perdido. Después hemos utilizado un disolvente nitro.

Estucamos con estuco realizado a la manera tradicional. Realizamos el embolado con bol amarillo para la parte inferior y bol rojo para los roleos superiores.

Para el dorado utilizamos diferentes técnicas: Los dos cuerpos superiores, es decir, la nube plateada y el cuerpo central van a ser dorados al mixtión con oro fino y plata auténtica, técnica que ya presenta la obra. Solo ha sido un resanado, a excepción de las molduras lisas superiores que se han redorado completas por encontrarse en muy mal estado.

Para el primer cuerpo usaremos un dorado al agua con oro fino, conservando la técnica que ya tiene. Bruñimos con piedra de ágata, y damos los últimos detalles negros con óleo.

Reintegramos cromáticamente faltantes del querubín y medallones con pinturas al barniz de modo ilusionista. Damos un acabado final brillante en policromías y protección de dorados en puntos estratégicos. Montamos los jarrones, damos una limpieza general a toda la pieza y la restauración estaría finalizada.