En julio de 2023 llevamos a cabo la restauración del retablo y talla de la Virgen del Rosario de Villar de Domingo García. El retablo estará listo para sus fiestas en los próximos días. Se trata de un retablo barroco de principios del XVIII, que presenta características muy similares a las obras del mismo tiempo de la zona. Las patologías eran diversas: movimiento de piezas, suciedad de varios tipos, repintes sobre todo en la mesa de altar (que es neoclásica, y por tanto posterior al propio retablo), etc. Para este trabajo hemos contado con Jorge Celda y Javier Fernández, ambos técnicos en conservación y restauración.

Retablo de Ntra. Sra. del Rosario
Atribuido a Juan de Horna Rubalcaba
Principios siglo XVIII
Barroco Pleno / Churrigueresco
Madera dorada y policromada
400 x 700 cm
ANTES/DESPUÉS

Retablo ubicado en la nave de la epístola, estilísticamente se ajusta a los cánones del Barroco Churrigueresco, pudiendo datarse a principios del siglo XVIII, siendo la mesa de altar cercana a los gustos del Neoclasicismo propios de finales del siglo. Se realizó para albergar a la patrona de la localidad, la Virgen del Rosario.

La mazonería del retablo, dorada y policromada se asienta sobre un zócalo. El retablo está dividido en tres cuerpos: un banco, un único cuerpo central de orden gigante, y un ático. Dicho ático incorpora un sotobanco que duplica la superficie con la intención de elevar el ático resaltándolo y aportando mayor majestuosidad a la zona superior. En sentido horizontal el retablo posee tres calles, siendo la central más ancha que las laterales. En el cuerpo principal las calles están divididas por cuatro columnas salomónicas con capiteles compuestos. El ático se organiza a través de dos estípites que flanquean la calle central.

En cuanto a la ornamentación, el retablo dorado al agua con oro fino, en su mayoría destaca por la decoración vegetal, de roleos, hojas de acanto y flores de cardo, símbolo de devoción, resiliencia y determinación, por toda la pieza. Las policromías de los fondos son de diferentes colores azulados y rojizos que parecen una especie de marmoleado o estampado animal, y otras figurativas que representan hojas y frutas carnosas, claveles, rosas y lirios, flores que representan a la Virgen María, titular del retablo. Destaca de manera iconográfica, a parte de las múltiples flores y vegetales, el escudo superior de la tarjeta sobre la hornacina, donde a parte del típico acrónimo “MA”, se le añade la letra “R” de María del Rosario.

Si hablamos de la autoría de esta obra, la información disponible es bastante incierta dado que no contamos con documentación, lo que únicamente tenemos son hipótesis. Dicha obra presenta una estrecha afinidad estilística con los retablos mayores de la Iglesia Parroquial de Bólliga y la Ermita de la Virgen del Val de Culebras (actualmente ubicado en Albalate de las Nogueras). Estos últimos retablos se han atribuido a Juan de Horna Rubalcaba (-1718) según la documentación disponible. La policromía y dorado es idéntica también a los retablos anteriormente nombrados, y por eso la atribuimos a Juan de Aguado, quien doró el retablo de Culebras alrededor de 1710.

La mesa de altar en forma de ménsula se trata de un añadido posterior, posiblemente de finales del XVIII por su estética Neoclásica. La decoración se trata de alusiones a las letanías marianas y en el centro el rosario bajo nubes celestiales. La policromía original es de marmoleados muy vistosos, y dorados. Tanto esta mesa como la del retablo de San Miguel las atribuimos a la escuela o estética de José Martín de Aldehuela por su similitud tanto de forma, talla, colores y época.

La talla de la Virgen del Rosario es una talla antigua, posiblemente del siglo XIX por la estética del peinado de tirabuzones. Se trata de una talla de candelero para vestir, policromada al óleo.